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Asociación BAL

Un espacio para el debate y la reflexión política y cultural

Cadena perpetua

Traemos, en esta ocasión, al blog de la Asociación BAL, la aportación de uno de nuestros colaboradores, Ciudadano Cero. Si quieres colaborar con nosotros recuerda que puedes enviarnos tus artículos de opinión o sugerencias a la dirección de correo bal@asociacionbal.org.



No existe en este país, no existe en ningún lugar del mundo, persona que pueda abstraerse de la brutalidad, el asco y el desprecio que  producen actos de violencia como los ocurridos en los últimos tiempos en Huelva, caso Mari luz, y en Sevilla, caso Marta del Castillo. Actos de criminalidad como estos o como cualesquiera otros que hayan sucedido o sucedan, porque sucederán, no nos quepa la menor duda, provocan entre lo ciudadanos un sentimiento de repulsa tal que tras la indignación sólo deja, desgraciadamente en algunos casos, lugar al sentimiento de venganza. Este sentimiento es, hasta cierto punto, comprensible en el ámbito individual, pero en una sociedad que se digne de considerarse civilizada no es, en ningún caso, deseable.

La sociedad tiene el derecho, casi la obligación ética y moral, de expulsar de entre sus miembros a los sujetos que se desvíen hasta tal punto del sendero de la convivencia pacífica y respetuosa, y para eso debe contar con instituciones suficientemente legitimadas como para hacer recaer en ellas esta responsabilidad. Sin embargo, al parecer, existe entre los miembros, entre algunos miembros, de esta sociedad, la creencia de que esas instituciones no están actuando todo lo eficientemente que deberían y, en consecuencia, piensan ellos, ocurren las cosas que ocurren.

Esta reflexión, que a mi juicio es errónea, conlleva un efecto contraproducente. Partamos de la base, ya digo errónea a mi juicio, de que el sistema penal es benevolente con el criminal, partamos de la base, también errónea, de que quienes dirigen este discurso no lo hacen con la intención de atacar el sistema penal democrático, sino con la intención de mejorar la situación actual. La realidad es que estos discursos están haciendo mucho daño, perjudican la convivencia y confunden a la sociedad, hacen pensar al delincuente, pongamos por caso un menor, de que realmente el sistema no es severo, y no garantizan, como muestran realidades como la norteamericana, que la criminalidad descienda.

La criminalidad forma parte de la sociedad, y no va a dejar de existir porque lo establezca una norma con mayor énfasis, no creo que un pederasta, un violador o un joven violento acuda al Código Penal o la Ley Penal del Menor antes golpear a su víctima. La cadena perpetua, a lo sumo, evitará que delinca ese sujeto, pero el próximo elevará nuestra indignación que sólo se saciará con una pena mayor, entrando en una espiral de crimen-acción / pena-reacción que acabe volando por los aires. Debemos de una vez por todas poner los medios para recuperar una conciencia ética social que lleve a los ciudadanos, menores de edad y mayores, a considerar que las acciones son correctas o incorrectas independientemente del castigo que lleven aparejadas, por el mero hecho de estar bien o mal, de ser morales o amorales, decentes o indecentes, justas o injustas. Es momento, en definitiva, de educar ciudadanos, si tiene que ser en las aulas, sea, si tiene que ser en las casas o en la calle, sea... si tiene que ser en los medios de comunicación, bueno, ahí no sé si perder definitivamente la esperanza.

PS: Para terminar, recomiendo encarecidamente que dediquéis un minuto de vuestro tiempo a leer este reportaje que publica en el día de hoy (25 de febrero de 2.009) el diario El País y que arroja algo de luz, desde el punto de vista técnico, de cuál es la realidad penal y penitenciaria de este país y como contradice, con datos, los ecos de la polémica.

 

NOTA 26 de febrero: No quise hacer referencia al correcto comportamiento que, considero, han tenido los partidos políticos, al no apoyar la manifestación del fin de semana pasado en favor de la cadena perpetua. Pensé que eso podría abrir un debate que excedería del objeto de mi colaboración. Sin embargo, al grito de "Socorro, el incendio se apaga ¿hay algún pirómano en la sala?” ha acudido raudo Don Javier Arenas, (el Barack Obama de Andalucía, como él mismo se definió) para que no quepa la menor duda de que también es el campeón de la irresponsabilidad.

 

Referencias

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Comentarios

  1. Enhorabuena por tu comentario, coincido en que una mayor pena no garantiza la ausencia de delito en la sociedad, la pena nunca es preventiva, puesto que se da después del ilícito. Lo preventivo es la educación

    Comentario de Justiniano hace 8 meses y 15 dias

  2. Totalmente de acuerdo, el problema es que la sociedad crea desechos humanos que la propia sociedad no sabe que hacer con ellos. La educación todos sabemos que es la base, el problema es quien dedica tiempo a educar o recibir educación con la vida que hoy llevamos, y además para qué, si un futbolista puede cobrar en un año más que un notario en toda su vida profesional. Somos fruto del capitalismo-consumismo, que nos ha cambiado nuestro sistema de valores y, o le ponemos freno de alguna forma, o mañana puede ser tu hija o tu hijo a la que tengas que llevarle flores.

    Comentario de Joselito hace 8 meses y 15 dias


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