X. Una historia a retales...
Testigo de Cargo - 13-09-2007 14:59:07 | Categoria: La Butaca
No sé si catalogar de "inesperada" a esta nueva colaboración, pues anunciada sí que fue. En cualquier caso, una nueva entrega para nuestra historia, donde Blas, tras su declaración ante la policía, planea un encuentro con alguien que parece poder arrojar cierta luz sobre el asesinato de Raquel. "Blas hubiera preferido resolver aquello esa misma tarde, pero el interrogatorio había durado demasiado, y estaba realmente cansado, solo deseaba llegar a casa, pegarse una buena ducha y meterse en la cama durante tres días. Avisó por teléfono y aplazó la cita: “mañana a las 10, en Las Piletas…”. Apenas probó bocado durante el almuerzo, y a pesar de sentirse hambriento, le pudieron las ganas de acabar con aquel pesado martes y se acostó nada más llegar, pensando en cuánto le costaría conciliar el sueño.
El despertador sonó a las ocho, aunque llevaba despierto un buen rato. Tantas preguntas en su cabeza… Se levantó de la cama, se duchó con calma, y se enfundó en su albornoz nuevecito. “Lo quiero verde, Migue, no vayas a comprármelo rojo”. Verde pistacho y con gorro, había sido la elección de su hermanito. Se rió al recordar aquel cumpleaños. Abrió el armario, eligió un pantalón vaquero y una camisa de lino blanco. Entonces vio el chaqué. Aprovecharía la mañana para llevarlo a lavar, ya que había dado orden en el estudio de posponer los proyectos hasta final de semana. Necesitaba un par de días para aclarar todo el asunto de la boda. Se calzó sus deportivas, repasó mentalmente si llevaba todo lo que necesitaba, y bajó a dejar el traje en la tintorería.
Las nueve. Miró las llaves de la moto en su mano, dudó por un momento, y decidió dar un paseo. “A ver si así me tranquilizo un poco”, pensó. Echó un vistazo al móvil, tenía llamadas perdidas de Matías, Gabi, Migue e incluso Carmen. Había sido una noche larga para todos. Conforme se acercaba al lugar de encuentro, su corazón se aceleraba. Estaba ansioso por escuchar la respuesta: “¿Por qué…?”. No había dejado de darle vueltas durante toda la noche, y en breve lo sabría.
Desde la acera de enfrente, a través de una de las cristaleras de la cafetería, le pareció ver sentada a Carmen, sola, con un café entre las manos, nerviosa, como si también ella esperase encontrarse con alguien. “¿Qué coño hace aquí…?”. Absorto en ese pensamiento, cruzó sin mirar y no advirtió a tiempo el Land Rover que se precipitó sobre él, golpeando su cuerpo con tal fuerza que lo lanzó por encima del vehículo, haciendo brutal la caída. El conductor ni se molestó en frenar. Blas quedó tendido en mitad de la calzada, con un terrible dolor en la espalda, oyendo los gritos de Carmen, que corría hacia él pidiendo ayuda. Sus ojos llorosos fueron el último recuerdo de Blas…"
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¿Las colaboraciones que recibes no van firmadas? Podrías indicar el nombre o seudónimo del sujeto y así conocer a los autores de esta historia. Creo recordar que la intención original del "experimento" era esa, confeccionar una historia entre todos los que desearan colaborar con pequeños retales...
Supongo que la mayoría son de tu autoría pero has hecho referencia en más de una ocasión a contribuciones expontáneas, quizás quieran un hueco en el "rincón de la fama" de este blog.Comentario de CiudadanoCero hace 2 años y 27 meses
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No había caído en ello, ningun de los colaboradores indicó su expreso deseo de aparecer como autores, y entendí(malinterpretando, tal vez) que como cada cuál reconocería sus aportaciones, no era necesario firmarlas, pero puedo indicar al pie de cada una de ellas el nombre o la dirección de correo desde la que me fueron enviadas.
Pido disculpas a nuestros asiduos, que quizá no se quejaron por prudentes, o porque prefirieron seguir en el anonimato, pero si en un par de días no hay pronunciamientos en contra, procederé a identificar los relatos.Comentario de TestigodeCargo hace 2 años y 27 meses








