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I. Una historia a retales...

La novela por entregas, llamada por otro nombre "folletín", es un subgénero popular de novela cuya creación y auge corresponde al siglo XIX. Al extenderse la alfabetización hacia las clases humildes gracias a las conquistas sociales de las revoluciones burguesas, se experimentó la necesidad de una literatura escapista de consumo masivo y barato coste, de forma que pudiese ser adquirida por los sectores menos favorecidos de la sociedad. En consecuencia, los periódicos incluyeron en su parte final pequeños capítulos de novelas que se sucedían cada día. La innovación fue todo un éxito.

Reconociendo de antemano no ser la primera persona en llevar este peculiar género literario al fenómeno de los blogs, si me gustaría dar comienzo a este pequeño experimento personal y haceros partícipes a todos los que de vez en cuando os paseáis por nuestros humildes escritos, para lo que os ofrezco el principio de una historia que, si os apetece, iremos escribiendo juntos semana a semana.

“La noche anterior decidí acostarme temprano por dos motivos fundamentales. Alguien me dijo una vez que era importante dormir más de ocho horas si quería lucir radiante al día siguiente, y la boda de Matías merecía el esfuerzo de aparcar la salida de ese viernes y evitar el crapuleo al que estaba empezando a acostumbrarme desde que decidí que ya era hora de vivir sola.
Además, confié en que la mañana abierta de aquel sábado de una primavera tímida me despejaría las ideas y podría acabar el dichoso discursito que tenía a medio preparar y que accedí a escribir por no mandar a tomar viento a la fatiga de la novia que insistió hasta la saciedad en que “quien mejor que tú para dedicarnos una palabras, mujer, con lo amigas que nos hemos hecho y lo mucho que aprecias a Matías...”. Pero que equivocada estaba: yo no apreciaba a Matías, lo adoraba, y sólo por eso me convencí de que crear de la nada cuatro parrafitos inspirados sobre el matrimonio, y la vida en común, y la felicidad, y todo eso que los crédulos del amor infinito escriben en tarjetas de felicitación, no podía resultar tan difícil para mí, harta de demandas de separación, sentencias de divorcio y medidas humanas que no divinas sobre pisos, niños y destrozos de ese amor... No tenía que ser difícil, pero se me hacía cuesta arriba hilvanar dos frases sin que sonora a cachondeo.
Me preparé un café y eché un vistazo por la ventana de la cocina. Al menos acerté con el vestido, porque iba a hacer un calor de mil demonios, y solo me faltaba colocarme delante del atril empapadita en sudor. Verde pistacho, de tirantas, al estilo Vittorio&Luccino, pero más baratito. Para comerme. Estaba morenita gracias a mi retiro a Tarifa con las arpías de mis amigas hace dos fines de semana, cosa que me permitiría maquillarme lo justo y no acabar la noche como una meretriz de saldo.
Después de darle un par de vueltas más al condenado mini-tratado sobre la utopía conyugal, lo dejé por imposible y decidí más chula que un ocho confiar en mis dotes de improvisación. A fin de cuentas, el Salón Colón del Ayuntamiento no distaba mucho de una sala de juzgado, sólo que los imputados resultarían elegantes en exceso y el público demasiado conocido.
Antoñito había conseguido que el pelo me quedara precioso, necesitaba sentirme estupenda, fuerte, así que terminé de arreglarme y salí disparada a la caza de un taxi que me cruzara desde Triana a la Plaza Nueva, que por mucho que mis endorfinas liberadas provocasen en mi atractivo un ímpetu revelador, los tacones eran mucho tacón para el paseíto que me esperaba.
Desde la última boda civil hace ya dos años había llovido tanto que no recordaba la singular estampa que se formaba frente a la puerta de nuestra querida Casa Consistorial. Empecé a saludar al personal entre "guapa", "cuerpazo" y "morena", que otra cosa no, pero siempre procuré echarme amigos cumpliditos y embusteros. Y allí estaba él, guapísimo, estrenando chaqué y bote de gomina. Pero no me esperaba a mí...”

Referencias

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Comentarios

  1. Espero que el cuento, mejor dicho el experimiento, acabe bien.

    Suerte, la necesitarás

    Comentario de Justiniano hace 3 años y 44 meses

  2. No soy nada aficionado a la novela por entregas pero espero que el experimento te salga bien, a pesar de que temo que para ello esto se convierta en un tomate cualquiera...
    Ánimo y te recomiendo que en breve cuelgues un segundo capítulo para que la gente vaya situando a los personajes. Por cierto, ¿te animarías con el género de misterio?

    Comentario de CiudadanoCero hace 3 años y 44 meses

  3. Gracias por vuestro apoyo, pero me gustaría que los que soléis deleitarnos con tan heterogéneos escritos contribuyérais a la causa aunque sea con tímidos esbozos, aportando ideas sobre la trama, los escenarios, o los caracteres de los personajes.
    En cuanto al género "negro"...Ciudadano Cero, tenemos pendiente un café, porque has acertado de pleno: me encantan las novelas de misterio.
    Un abrazo a todos.

    Comentario de Testigo de Cargo hace 3 años y 44 meses

  4. Yo también te deseo suerte, al igual que los compañeros anteriores, pero me temo que el relato tendrás que continuarlo tú. Por una razón: eres más imaginativa y creativa.

    Comentario de Una asidua del blog hace 3 años y 44 meses


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