Aguas revueltas
Jacinto Ilusión - 28-12-2005 17:53:51 | Categoria: Plaza de Santa Marta
Andan revueltas las aguas políticas de esta España de nuestros desvelos. No diré, como Unamuno, aquello de “me duele España” pero tampoco considero que me moleste, y es aquí por donde creo que podríamos comenzar a andar, intentar que a nadie le moleste España sin necesidad de ceder en demasía, complacer en exceso y perder el norte o más aún el equilibrio. En mi opinión España perdió una gran oportunidad cuando perdió la ocasión de ser una República, y esto no tanto por la forma política sino por los pilares en los que se asentaba aquel experimento que si de algo pecó fue de ir por delante de la sociedad de la época.Hoy, tras más de setenta años, el problema sigue siendo el mismo, la estructura política del Estado. Un problema que no se ha llegado nunca a resolver y que está arraigado en este país como en ningún otro llevándole a padecer una cantidad de guerras fratricidas muy superior al de cualquier otro de su entorno.
Blas Infante señalaba en su libro “El Ideal Andaluz” como factor positivo de esta pluralidad y riqueza española lo que él denominaba “el pugilismo de las regiones”, una lucha por mejorar respecto del otro que hiciese que el conjunto se viera altamente beneficiado. Este es, a mi juicio, el problema actual, ese bienintencionado pugilismo regional se entiende de manera mutilada, no como parte de un concepto sino de forma aislada y egoísta. Y precisamente de egoísmos y de miradas cortoplacistas vamos en esta España de nuestros desvelos bastantes sobrados.
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Resulta evocador citar a una de las grandes figuras del 98, momento inicial en el que aparece el problema de España. En la actualidad, este secular problema se encuentra en la constante pugna de nacionalismos que se retroalimentan. Un nacionalismo españolista, rancio, de señoritos a los que Santiago Carrillo define hoy en un artículo en El País no como patriotas, sino como "propietarios de una finca llamada España". Y otros nacionalismos periféricos, que anteponen la identidad por encima de factores básicos de igualdad.
Mientras se sigan retroalimentando, en una espiral de odio, estos dos tipos de nacionalismo no habrá solución para el problema de España.Comentario de Jesús Mora hace 3 años y 47 meses








