La riqueza de las naciones
Justiniano - 20-12-2005 08:10:40 | Categoria: Compilaciones
La riqueza de las naciones (1776) es la obra principal de Adam Smith, precursor del sistema capitalista moderno. En resumen explica que el incremento de la riqueza de un país se basa en el interés personal de cada individuo y de su participación libre en el mercado con el menor número de interferencias.No pretendo analizar el teorema de Smith, pero sí ponerlo en relación con debates de actualidad en España, en Europa y en el Mundo.
La evolución histórica y el sistema económico internacional ha hecho que determinados Estados y regiones generen un mayor volumen de riqueza, o tengan un mayor PIB, si se quieren utilizar criterios técnicos. Los factores son varios, pero a todos nos es fácil alcanzarlos, sin necesidad de enumerarlos.
Esto genera desequilibrios e impide el desarrollo económico y social de los Estados y regiones, que no parten en una igualdad de condiciones que las más avanzadas. Para corregir estas carencias estructurales es necesario aplicar el principio de solidaridad o de distribución de las rentas.
Conforme se amplía el ámbito territorial donde se ejerce la solidaridad mayor es el grado de justicia y de equilibrio social que existiría en el conjunto. Me atreveré a poner un ejemplo en el sentido contrario, de reducción del ámbito territorial de la solidaridad. Imaginemos que la ciudad de Sevilla, celosa de su identidad y de su singularidad, se declara en Estado independiente. A partir de ese momento aplica una política fiscal o de recaudación de impuestos y una política de gasto o distributiva. Aquellos ciudadanos con mayores rentas contribuirán en mayor medida al sostenimiento del Estado y aquellos con mayores demandas recibirán una mayor cantidad de servicios públicos. Todo ello, si aplicamos una política social y distributiva.
Sin embargo, a partir de un determinado momento los ciudadanos del barrio de los Remedios reivindican que, debido a su especialidad, recaudarán todos los tributos que generen y decidirán su aplicación. Esto genera un malestar en los ciudadanos de otros distritos. Forzando el argumento, dentro de aquel barrio, las familias de rentas superiores a 500.000 euros anuales deciden tener su propio espacio fiscal, independiente de los que no generan esa riqueza. Al final, la cohesión social desaparece y los conocidos como los sobre 500.000 tienen que construir una fortaleza para protegerse.
Como conclusión, el Estado, a través de los mecanismos de coactividad y de las políticas equilibradas de ingresos y de gastos, es el garante de la convivencia y del desarrollo. Cuanto mayor sea el ámbito de la solidaridad, un mayor número de personas sale beneficiada de los mecanismos del sistema de bienestar.
Si vivimos en un mundo donde el concepto Estado-Nación está en declive, hemos de conseguir que se extiendan y amplíen los círculos de solidaridad, para con ello corregir el egoísmo natural de los individuos.
La Unión Europea ha sido un buen ejemplo de la ampliación de estos ámbitos de solidaridad, y parece que va a seguir siéndolo, al menos hasta 2013. Hemos de generar mayor número de elementos de solidaridad entre los Estados y entre los individuos, también fuera de Europa, pues sino no existirá un mundo realmente justo.
Se debe corregir el egoísmo natural de las naciones, pues lo verdaderamente importante es el desarrollo humano y la dignidad de las personas.
El egoísmo nacional no es más que una máscara tras de la cual se esconde el egoísmo individual de aquellos con controlan el poder económico. Y utilizan ese egoísmo nacional como bálsamo de conciencias e inhibidor de las reivindicaciones universales.
Jesús Mora. diciembre 05
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