Hoy es un buen día, bueno como cualquier otro, para iniciar un proyecto, uno cualquiera, por ejemplo cambiar el Mundo.
Desde la Asociación BAL te animamos a que visites la web estosololoarreglamosentretodos.org y que te sumes al movimiento y participes difundiendo el mensaje y aportando historias e ideas. Nosotros ya lo hemos hecho desde este rincón de internet porque si queremos podemos arreglar esto.
Desde la Asociación BAL nos felicitamos por poder contar de nuevo con la colaboración en este blog de José Manuel Moreno Campos. En este caso la cinta escogida es la última película protagonizada por el actor neoyorquino de padre danés Viggo Mortensen, The Road (La carretera).
Te recordamos que puedes colaborar con nosotros enviando tus artículos y sugerencias a bal@asociacionbal.org.
Cartel de la película
“Cuando te quitan todo. Cuando lo pierdes todo… ¿Qué es lo que te queda? Pues te queda el corazón. La elección como ser humano de ser bueno o malo, de eso trata el film”. Con estas palabras zanjaba Viggo Mortensen la cuestión del trasfondo de “The Road (La carretera)”, en una reciente entrevista realizada en nuestro país poco antes de su estreno. Puede parecer simple y no lo es. Como toda la buena Ciencia Ficción clásica de la que bebe el original literario en que se basa la cinta, “The Road”, tiene un trasfondo y un mensaje, a la vez, tan complejo como la supervivencia de los protagonistas del relato. El del bien y el mal que habita dentro de cada ser humano, y por ende de la propia humanidad, y la opción personal por el primero y la esperanza aún cuando ésta es ya una utopía.
Ese es el fuego simbólico que portan ese padre y ese hijo mientras recorren un futuro apocalíptico devastado por una catástrofe no precisada que ha devuelto a la humanidad a las cavernas (las de la barbarie, el aislamiento, la crueldad… la ausencia de todo lo que hace humano al ser humano, en definitiva). Y será ese fuego compartido por aquellos a los que aún les queda un ápice de humanidad, la definitiva esperanza del renacer de un nuevo hombre. Fuego en forma de recuerdos de infancia perdida, acordes de Bach o un amor compartido a la luz de la tarde. Porque, a pesar de estar atravesada de crueldad y muerte, de dolor y tristeza, y a pesar de esa lágrima sobrecogedora con que se despide el personaje de Mortensen, en la mejor interpretación que se le recuerda, de esta obra maestra queda un pensamiento, y es que si pervive el latir cálido de un auténtico corazón humano, pervive la esperanza.
De aliento clásico y elegancia formal exquisita, la última película del australiano John Hillcoat, que ya destacó hace unos años con la muy interesante y reivindicable “The Proposition”, deja un aroma a cine caro que remite a films eternos como “Centauros del desierto”, en su línea argumental de viaje homérico y western anacrónico (hay mucho del Ethan que interpretara magistralmente John Wayne, en el personaje principal de esta película, claroscuros que borda a la perfección Viggo Mortensen).
Y mucho hay también de la ciencia ficción clásica y anti utópica, en el original literario de Cormac McCarthy en que se basa el film, y que fue nada menos que premio Pulitzer en 2007. Original perfectamente adaptado al cine por Joe Penhall, e iluminado por nuestro Javier Aguirresarobe en uno de los mejores trabajos fotográficos del año. Y es que cómo no recordar viendo “The Road”, las dolorosas últimas páginas de “1984”, de Orwell, o a los hombres-libro de “Fahrenheit 451”, de Bradbury.
Las interpretaciones son todas extraordinarias. Irreconocible Robert Duvall, dolorosa Charlize Theron, y estupendo el niño Kodi Smith McPhee. Pero quedará en el recuerdo el rostro sobrecogedor de Viggo Mortensen como protagonista principal del film.
Triste. Muy triste para el futuro del cine que ahora intentan vendernos a golpe de 3-D, que la academia de Hollywood vaya a encumbrar los bichos azules de Cameron marginando esta película, una de las mejores del año.
Triste. Muy triste para el futuro de la cultura y la propia humanidad que la gente hoy se emocione con píxeles, protagonistas hercúleos e historia baratas, y le cueste, no ya apreciar, sino ver cine y sentimientos verdaderos.
Al principio de este film, su director destroza la religión capitalista derrumbando de su altar a su dios, el dinero, en un plano que es toda una declaración de intenciones. Mantengamos, como los protagonistas, vivo el fuego, aun en la desesperanza y el apocalipsis…
El pasado miércoles 17 de febrero la Universidad de Sevilla reconoció como Doctor Honoris Causa al escritor italiano Umberto Eco. La iniciativa partió de la Facultad de Comunicación, actuando como padrino del Doctorando el Catedrático de la misma Manuel Ángel Vázquez Medel. En la ceremonia celebrada en el Paraninfo, el Rector de la Universidad de Sevilla, Joaquín Luque, hizo entrega a Eco, como es tradición, de los símbolos representativos de la sabiduría y la maestría, el Libro de la Ciencia, la Medalla, el Birrete laureado de color gris, distintivo de la facultad promotora del reconocimiento, el Anillo y los Guantes.
El escritor y catedrático italiano Umberto Eco, nació en la ciudad Piamontesa de Alessandria en 1932 y con esta son treinta y cinco las distinciones honoris causa recibidas. Como señaló el Rector en su disertación final, parafraseando al recién relevado Arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo “en Sevilla es difícil ser el primero en algo”.
Desde la Asociación BAL nos unimos simbólicamente a este reconocimiento y te animamos a que disfrutes con la lectura del discurso íntegro con el que el nuevo Doctor deleitó a los allí presentes, y que fue publicado en la web diariodesevilla.es y traducido por Mercedes Arriaga Flórez.
Comenzamos el mes de diciembre con la primera, esperamos que no la última, colaboración de José Manuel Moreno Campos en el blog de la Asociación BAL. El tema que nos trae es de gran actualidad: la última película del director de cine español, Alejandro Amenábar. El comentario no desvela ningún misterio de la cinta. Lógico, al fin y al cabo es una historia basada en hechos reales, por lo que desde aquí te animamos a disfrutar de su acertada crítica y a que vayas, si no lo has hecho aún, a disfrutar de Ágora.
Te recordamos que puedes colaborar con nosotros enviando tus artículos y sugerencias a bal@asociacionbal.org.
Cartel de la película
¿Por qué algunos, llamados, y muy bien llamados por cierto, "críticos" en nuestro país, le niegan a Amenábar lo que le reconocen a otros directores no patrios.
"Agora", ese ambicioso, y maltratado por la crítica española, film de Alejandro Amenábar, a mí, desde luego, y con todas sus aristas, sí que me ha fascinado. Y es que no sé qué pasa en este país en que tan difícil es encontrar a un director como Amenábar, que cuando lo encuentra, ahora casi todos se lo quieren cargar. Podremos discutir si su creatividad no pasa de la mera artesanía, si hace demasiadas concesiones al gran público (y no creo que haga demasiadas en "Ágora"), o si se deja seducir en demasía por sus propios personajes (llámese Hipatia o Ramón Sampedro), pero lo que nadie puede discutirle es su maestría hipnotizando al espectador (porque el cine desde sus orígenes es fundamentalmente entretenimiento y no pedantería, aunque sea también un loable vehículo de ideas y pensamiento), y ello lo concilie sin perder un ápice de interés, con la reflexión, en estos tiempos de incultura y huecos y vulgares fuegos de artificio... Y todo ello, teniendo los arrestos de construir una película de vocación comercial, pero que, ¡ojo!, cuenta la historia de una astrónoma del siglo IV que descubre le elíptica solar, ahí es nada...
Y, aunque en su moderna reflexión sobre la libertad, las creencias, el fundamentalismo y el origen de la violencia ejercida por la colectividad manipulada, haya querido ser objetivo y con ello la película haya perdido calidez, lo cierto es que "Ágora" es de lo mejor que ha podido verse últimamente en cartelera.
"Ágora", nos ofrece además una dirección artística de cum laude y un pulso narrativo a la altura de los grandes. Y a pesar de algún error histórico en que carga en demasía culpas sobre los cristianos, como el involucrar a Sinesio de Cirene en los acontecimientos que relata el film, o el responsabilizarlos de la diáspora judía (esa escena es muy ambigua y puede llevar al error pues nada se dice pero la gente lo confunde, y la diáspora es dos siglos anterior y llevada a cabo por el emperador Adriano sin intervención cristiana). Y a pesar, también, de que se note que el director quería llegar aún más lejos de lo que lo han dejado y "canten" los recortes y el final se precipite. Lo cierto es que estamos ante un fascinante viaje a una época poco reflejada con anterioridad en cine, y desde, luego, nada reflejada desde el punto de vista que nos ofrece. Viaje que una vez terminado nos lleva a dos conclusiones: debemos ser capaces de ejercitar la sana costumbre de la autocrítica para mejorar, y debemos ser capaces de ejercitar la sana costumbre del respeto a las ideas distintas para mejorar...
Y además nos hace mirar a las estrellas con la fascinación del niño que muchos, aún, llevamos dentro...quién dá más...
Comisión Coordinadora de BAL - 30-11-2009 14:32:37 | Categoria:
Cultura
El pasado sábado 28 de noviembre fue el día elegido por la Asociación BAL para visitar el Museo de Bellas Artes de Sevilla donde hasta el próximo 10 de enero se podrá disfrutar de la exposición temporal "Colección Casa de Alba". Cuarenta obras seleccionadas de los fondos privados de la familia Alba que, durante el resto del año se encuentran en los palacios de Liria en Madrid y de Dueñas en Sevilla, y que se exponen juntas por primera vez. Entre las obras se pueden encontrar algunas tan dispares en épocas y estilos como "Gran Duque de Alba" de Tiziano Vecellio o "Florero delante de la ventana" de Marc Chagall.
IMAGENES DE LA ACTIVIDAD:
Cartel de la exposición
Gran Duque de Alba. Tiziano
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Florero delante de la ventana. Chagall
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Puerta del Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Largas colas para acceder a la exposición temporal.
Comisión Coordinadora de BAL - 25-11-2009 11:29:29 | Categoria:
Cultura
Desde la Asociación BAL queremos animarte a participar en esta iniciativa que será elevada al Parlamento Europeo y que pretende una enseñanza de la Historia y de la Historia del Arte en todos los paises de la Unión.
Esta iniciativa conocida como Petición de Florencia pretende concienciar a las élites políticas, a los futuros eurodiputados y a la opinión pública de la importancia de que exista una enseñanza de la historia del arte en la educación primaria y secundaria en todos los países de Europa con el fin de mejorar la formación de los ciudadanos europeos del futuro
La iniciativa está siendo coordinada en España por la CEEH (Centro de Estudios Europa Hispánica) con la colaboración de CEHA (Comité Español de Historia del Arte); en Francia por APAHAU (Association des Professeurs en Archéologie et Histoire de l'art des Universités) y en Italia por ANISA (Associazione Nazionale Insegnanti Storia dell´Arte).
Solo tienes que entrar y firmar y, si puedes, darle la mayor difusión posible.
Volvemos a la actividad en el blog de la Asociación BAL con una nueva colaboración de Ciudadano Cero. Te recordamos que puedes envíarnos tus artículos y sugerencias a bal@asociacionbal.org.
De nuevo traigo a este rincón de la red una aportación de la que soy sencillamente el mensajero. En este caso es un artículo que me ha hecho llegar un buen amigo y que se publicó el pasado 9 de septiembre en las páginas del diario El País. Su autora, Elvira Lindo, nos invita a actuar en materia de educación desde el ámbito inmediato de cada individuo y cada familia. Espero que os guste.
"No se desaliente: no tenemos la educación pública que quisiéramos (a pesar de la aireada campaña “ni un niño sin ordenador”) pero usted puede enseñar a su hijo a no despreciar el conocimiento. No se desanime: es probable que la buena educación le haga sentir a su hijo como un raro en determinados ambientes, pero superados esos desajustes no habrá en el futuro estrés postraumático. No deje para otros lo que puede hacer usted; no tiene por qué esperar, por ejemplo, a que en los colegios se enseñe a comer saludablemente; sienta como una vergüenza personal que en un país mediterráneo como el nuestro haya niños obesos; actúe, no es tan difícil, se trata sólo de enseñarles a comer como Dios. No se acompleje; no pasa nada porque vigile de cerca a su hijo adolescente, se ha hecho toda la vida sin pensar que se atentaba contra ningún derecho fundamental. No tenga miedo a racionar la televisión. No tenga miedo a asomarse a la habitación de su hijo, no se trata de espiar sino de proteger. No quiera ser como su hijo, no se juvenilice, él necesita sentir que está guiado por adultos. No tema decirle que está en contra del botellón y de los encierros, es bueno que él sepa lo que usted los detesta. Y por supuesto, no se apunte a un encierro por acompañar a su hijo, ahí sí que está usted perdiendo la cabeza y adiestrándole en la brutalidad. Hágale saber que tiene deberes con la sociedad, y si no quiere usar la palabra “sociedad”, por ser algo abstracta, hágale saber que tiene deberes con seres concretos. No se deje estafar por esta especie de catastrofismo que nos arroja a pensar que, como todo es un desastre, nosotros, individualmente, no podemos hacer nada. Su desánimo tiene un componente de imperdonable pereza: si ha tenido hijos, sea padre, madre. ¡Ejerza! La mejor herencia que podemos dejar en este mundo grosero es la buena educación."
Jacinto Ilusión - 16-04-2009 12:07:58 | Categoria:
Plaza de Santa Marta
Siento reiterarme en el mismo tema, no tenía previsto publicar otro artículo sobre Semana Santa, me disculparán por el hecho de que el último era de la serie "Fragmentos" y este sí es de opinión. Es más, ya que el tema ha trascendido el ámbito meramente cofradiero, y tras las declaraciones de la Delegada de Fiestas Mayores, Doña Rosamar Prieto y el Delegado de Infraestructuras para la Sostenibilidad (sic), Don Antonio Rodrigo Torrijos, es un tema de ordenación del tránsito de personas, de urbanidad, puede decirse que casi no es de Semana Santa.
Ya digo que pensaba dejarlo en el cajón pero finalmente me he decidido, tampoco es cuestión de publicarlo en agosto... aunque sea una fecha muy propicia para las tertulias cofrades.
Se acabó la Semana Santa. No me refiero al periodo comprendido entre el Domingo de Ramos (o Viernes de Dolores) y el de Resurrección, sino a la fiesta de Sevilla en la calle. Murió en 2.009. El año 2.008 fue ya un año de agonía pero este 2.009 se ha firmado el certificado de defunción. Sólo nos queda la esperanza de que al tercero resucite, pero lo veo complicado. La causa de dicha muerte, unas pequeñas sillas plegables con mango de paraguas que han proliferado en dos años de forma alarmante y han ido directamente a la base de flotación de lo que supone ver cofradías, que no procesiones, en Sevilla. Esta diferencia entre cofradía y procesión sólo existe en Sevilla y es de conocimiento general y natural de todos los sevillanos, que se refieren familiarmente a la cofradía de La Estrella o del Gran Poder y, paralelamente, a la procesión del Corpus o de la Virgen de los Reyes. Esta explicación, que no hacía falta darla hace no más de un puñado de años, es hoy imprescindible y este simple hecho por sí mismo da muestra de que esto se ha ido definitivamente y sin remedio por el sumidero de las cosas de esta tierra (pasa como con la alusión tan sevillana usada para referirnos a si una Hermandad es de silencio o no: "estos no dan caramelos", que por culpa de la moda de estampitas, medallitas y cualquier día, dvd´s de la entrada en Campana del año anterior, ya ha perdido todo su sentido).
La diferencia, como digo, entre cofradía y procesión, necesita hoy explicación porque muchos sevillanos (mejor dicho, muchas personas nacidas o con domicilio administrativo en Sevilla) la desconocen, y estriba en que a la cofradía hay que buscarla, mirarla, acompañarla, formar parte de ella y a la procesión simplemente se la contempla de forma pasiva y, como es el caso, sedentaria. Es por esto que las sillas no sólo entorpecen y dificultan el tránsito de las personas por las calles, lo que ya de por sí sería motivo de prohibición (o limitación) por estrictas medidas de seguridad, al menos en las proximidades de la fila de nazarenos, o en los cruces de las calles, sino que desnaturaliza la esencia misma de esta fiesta que la hace singular y única, convirtiéndola en vulgar y corriente.
No vale aquí el argumento esgrimido por algunos de que ellos también tienen derecho a disfrutar sentados como los abonados de la carrera oficial. El simple argumento de que estos abonados pagan la correspondiente tasa para ocupar la vía pública debería sobrar, es que además estos abonados no disfrutan de la Semana Santa, sino del hecho social de estar sentados viendo, en este caso sí, procesiones, cosa que realizan libremente sin imponerla a los demás, como sí ocurre con los "abonados de la carrera oficiosa" que intentan imponer sus criterios al resto, impidiendo el paso y estableciendo los límites del discurrir de la cofradía que, según ellos, deben hacerlo justo por delante de su sillita.
Este comportamiento no deja, por otra parte, de ser un anhelo de "cateto" (no confundir con ser natural de un pueblo que eso en Sevilla nunca tuvo nada que ver) que aspira a nuevo rico. El "abonado oficioso", en ese afán de emular a los oficiales, ha adoptado los comportamiento más negativos; no sólo desconocen en gran medida lo que allí ocurre, algo que se manifiesta cada día en la carrera oficial y que llega a su punto álgido en la Madrugá con el desembarco vía AVE de los habitantes de la capital de las Españas, sino que para que nadie pueda dudar de que podrían formar parte de ese deseado "olimpo de los sedentes" ha mostrado en este año una capacidad para producir basura digna de los palcos de la plaza, llegando a depositar un sesenta por ciento más de porquerías, según datos oficiales del Ayuntamiento.
La Semana Santa se ha democratizado oficialmente, ya todos tienen silla, ya todos ignoran a qué se está en esta Semana, ya todos ensucian como dios manda… es hora de escribir un nuevo libro: "Divagando por la ciudad de la grasa (o pringue)"... al menos nos queda Lipasam.
Jacinto Ilusión - 31-03-2009 11:42:13 | Categoria:
Plaza de Santa Marta
La cuarta entrega de la serie “Fragmentos” está, en esta ocasión, dedicada a la que muchos consideramos la mejor obra escrita sobre nuestra Semana Santa y viene a continuar el recorrido recomendado hace hoy exactamente dos años con "La Semana Santa de Sevilla. Conformación, mixtificación y significaciones”, donde se hacía referencia a la complejidad de esta realidad que, en palabras del autor, se presenta como un “caleidoscopio” por el que se ven múltiples realidades divergentes pero complementarias.
En “Sevilla: Teoría y realidad de la Semana Santa” (1934), Antonio Núñez de Herrera, miembro de la sección sevillana de la Generación del 27 surgida en torno a la revista Mediodía (Juan Sierra, Alejandro Collantes, Joaquín Romero Murube...), se adentra por primera vez en el plano sociológico de la fiesta, apartándose de los estereotipos y sobreponiéndose al aspecto religioso.
Teología, “Teoría de Jehová y los comunistas”; historia, “Historias en azul de una Revolución”; costumbrismo “Texto púnico de los cien gallos” o modernismo “Épica del dirigible y la torre”, son algunos de los hitos que jalonan este breve pero intenso libro olvidado de la Sevilla oficial cofrade. Curiosamente este año 2009 se cumplen setenta y cinco años desde su publicación. Puede ser un buen momento para recordarlo.
“La Semana Santa no había existido nunca. Es cierto que se celebró otros años. Pero auténtica existencia no tiene hasta este Domingo de Ramos. Las otras Semanas Santas pertenecen a la Historia, es decir, al recuerdo. Y toda memoria se va, desaparece con su caudal de tiempos y acontecimientos, ante el hecho sencillo de salir los nazarenos a la calle. La Semana Santa surge en resurrección de milagro, que olvidan referencias y avatares. Por eso la Semana Santa es incapaz de filosofía e historia. En estos días no se razona. Se siente nada más. Se vive y no se recuerda. La Semana Santa no ha existido hasta ahora mismo. Queda lejana toda cuestión previa. Inútil buscarle raíces teológicas o tubérculos históricos. Nace la Semana Santa en sí, para sí y por sí. Es autóctona, autónoma, automática. Nace y crece como una planta. Dura siete días y en ese tiempo germina, levanta el tallo, florece, fructifica y grana.
Acaba finalmente cuando en el postrer nazareno se descalza las sandalias y las envuelve en el último número de “El Socialista”.
El último nazareno, sí tiene su historia y su filosofía. En pesados artículos doctrinales ha leído algo sobre Hegel. También sabe la interpretación materialista de la Historia. Pero ahora no se trataba de eso. No se trataba de Largo Caballero. Pero ¡cuidado! Tampoco del Sumo Pontífice. Se trata de la Semana Santa.
La Semana Santa carece de antecedentes filosóficos y políticos. Es decir, no tiene antecedentes penales.
El último nazareno, está contento. No siente haberle hecho traición a nadie. Ni siquiera a la Segunda Internacional. Él es primero, sevillano.
Por lo demás ha cumplido con su deber. En la puerta del Ayuntamiento unos jóvenes tradicionalistas gritaban ¡Viva la Religión Católica Apostólica Romana! Y él fue uno de los diez mil que pusieron las cosas en su sitio:
- ¡No! ¡Que viva la Semana Santa!
Son dos asuntos, señores. El nazareno envuelve sus sandalias en el último número de “El Socialista”.
Jacinto Ilusión - 16-03-2009 17:47:37 | Categoria:
Plaza de Santa Marta
La iniciativa ha partido de las Hermandades a las que pertenece que, a través del Consejo General de Hermandades y Cofradías, han solicitado al Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad a Don José Pérez Blanco, “Peregil”. A la iniciativa se han sumado colectivos de artista y la patronal hostelera y pretenden recabar el mayor número de adhesiones posibles para hacerla realidad el próximo 30 de mayo, festividad de San Fernando.
José Pérez Blanco nació en Manzanilla, provincia de Huelva, en el año 1945. Cataor y tabernero a la vieja usanza, José Pérez “Pepe Peregil”, es uno de esos personajes que hacen a Sevilla una ciudad distinta. Saetero potente, flamenco desgarrado y hacedor de anécdotas sevillanísimas, desde su taberna de “Quitapesares”, este embajador de la gracia y anfitrión pintoresco de turistas y paisanos, ha sabido configurar un universo de mostrador en el que se evocan los cielos perdidos más próximos a Vicente “El Traga” que a Romero Murube.
Por eso ahora unos cuantos sevillanos serios y otros cuantos majaretas, se han propuesto que, por una vez, Sevilla no sea esa madrastra de la que hablara Cernuda y reconozca en él la singularidad, el arte, la hondura, pero también la generosidad de la que dan testimonio las corporaciones de la collación de Santa Catalina.
Desde mi Plaza de Santa Marta me uno a esta iniciativa y te animo a que, si quieres, te sumes a la misma, cumplimentando este escrito de adhesión y haciéndolo llegar a la Secretaría del Consejo General de Hermandades de Sevilla ubicado en la calle San Gregorio número 26 de Sevilla.
PS: Puedes unirte a la iniciativa incluso si no sabes quienes fueron “El Traga” o Joaquín Romero Murube o desconozcas lo que es una collación…
Comenzamos el mes de marzo con otra colaboración de Ciudadano Cero en el blog de la Asociación BAL. Envíanos tus artículos y sugerencias a bal@asociacionbal.org
Citaré la fuente para que no exista ningún género de duda de que no es mi intención apropiarme de la autoría del cuento. La mañana del viernes día 6 de marzo, escuchaba Sevilla Fútbol Club Radio mientras conducía por las calles de la ciudad, y en el programa “Estilo Sevilla” que presenta Javier Nemo, uno de sus colaboradores relataba un simpático cuento que me atrevo a reproducir de memoria. Pido perdón de antemano si no es fiel reflejo del mismo.
"Apareció en el pueblo un hombre, nadie lo conocía, no era del lugar ni de los pueblos de alrededor. Su aspecto era agradable, vestía un buen traje, y su cara era de esas caras familiares que infunden confianza. Se instaló en una buena casa a las afueras del pueblo y colgó un cartel en la puerta donde anunciaba algo. Ese mismo anuncio lo insertó en el único periódico del pueblo, lo colgó en el bar del pueblo, la farmacia, el ayuntamiento y hasta en la puerta de la parroquia. El anuncio decía lo siguiente “Pagaré diez euros por cada mono que me entreguen”.
Cerca del pueblo había un bosque repleto de monos y los campesinos del lugar se apresuraron a organizar batidas para capturar todos los monos que pudieran. El hombre, cumplió fielmente su palabra y a cada campesino le entregó la cantidad prometida por cada mono vivo que le entregaba, encerrando a los animales en una gran jaula.
Una vez fueron capturados la mayoría de los monos, comenzó a dificultarse la tarea por lo que el hombre anunció que, en adelante, por cada mono pagaría veinte euros.
Los campesinos volvieron a adentrarse en el bosque y capturaron cuantos monos encontraron, entregándolos al hombre en su casa para que los encerrara en la gran jaula y recibiendo el dinero prometido.
A los pocos días se hizo aún más difícil la captura, casi imposible, por los pocos monos que quedaban ya en el bosque y, por tanto, dejaron de llegar campesinos vendiendo monos. El hombre, una vez más, subió la recompensa y prometió entregar, a partir de ese momento, setenta euros por cada mono.
Debido a unos negocios que el hombre tenía en la gran ciudad tuvo que abandonar el pueblo antes de que comenzaran a llegar los campesinos pero encargó a un amigo suyo que se hiciera cargo del negocio hasta que regresara.
A los pocos días volvieron a llegar campesinos con monos para la gran jaula y el amigo del hombre les propuso un trato, en lugar de comprarle él esos pocos monos a setenta euros, les vendería toda la jaula con todos los monos a cuarenta y cinco euros y a la vuelta del hombre ellos podrían venderle todos los monos de la jaula a setenta euros. Los campesinos aceptaron, reunieron el dinero y se lo entregaron.
A la mañana siguiente el amigo del hombre se había marchado también del pueblo. Los campesinos se quedaron con la jaula repleta de los monos que desde siempre habían estado en el bosque, pero sin dinero. El hombre no volvió, ni tampoco su amigo. Nunca más volvieron a verlos, ni a ellos ni al dinero y desde entonces todos los campesinos de ese pueblo conocen el significado de la palabra inversión y el funcionamiento de la bolsa y del mercado de valores”.
Traemos, en esta ocasión, al blog de la Asociación BAL, la aportación de uno de nuestros colaboradores, Ciudadano Cero. Si quieres colaborar con nosotros recuerda que puedes enviarnos tus artículos de opinión o sugerencias a la dirección de correo bal@asociacionbal.org.
No existe en este país, no existe en ningún lugar del mundo, persona que pueda abstraerse de la brutalidad, el asco y el desprecio que producen actos de violencia como los ocurridos en los últimos tiempos en Huelva, caso Mari luz, y en Sevilla, caso Marta del Castillo. Actos de criminalidad como estos o como cualesquiera otros que hayan sucedido o sucedan, porque sucederán, no nos quepa la menor duda, provocan entre lo ciudadanos un sentimiento de repulsa tal que tras la indignación sólo deja, desgraciadamente en algunos casos, lugar al sentimiento de venganza. Este sentimiento es, hasta cierto punto, comprensible en el ámbito individual, pero en una sociedad que se digne de considerarse civilizada no es, en ningún caso, deseable.
La sociedad tiene el derecho, casi la obligación ética y moral, de expulsar de entre sus miembros a los sujetos que se desvíen hasta tal punto del sendero de la convivencia pacífica y respetuosa, y para eso debe contar con instituciones suficientemente legitimadas como para hacer recaer en ellas esta responsabilidad. Sin embargo, al parecer, existe entre los miembros, entre algunos miembros, de esta sociedad, la creencia de que esas instituciones no están actuando todo lo eficientemente que deberían y, en consecuencia, piensan ellos, ocurren las cosas que ocurren.
Esta reflexión, que a mi juicio es errónea, conlleva un efecto contraproducente. Partamos de la base, ya digo errónea a mi juicio, de que el sistema penal es benevolente con el criminal, partamos de la base, también errónea, de que quienes dirigen este discurso no lo hacen con la intención de atacar el sistema penal democrático, sino con la intención de mejorar la situación actual. La realidad es que estos discursos están haciendo mucho daño, perjudican la convivencia y confunden a la sociedad, hacen pensar al delincuente, pongamos por caso un menor, de que realmente el sistema no es severo, y no garantizan, como muestran realidades como la norteamericana, que la criminalidad descienda.
La criminalidad forma parte de la sociedad, y no va a dejar de existir porque lo establezca una norma con mayor énfasis, no creo que un pederasta, un violador o un joven violento acuda al Código Penal o la Ley Penal del Menor antes golpear a su víctima. La cadena perpetua, a lo sumo, evitará que delinca ese sujeto, pero el próximo elevará nuestra indignación que sólo se saciará con una pena mayor, entrando en una espiral de crimen-acción / pena-reacción que acabe volando por los aires. Debemos de una vez por todas poner los medios para recuperar una conciencia ética social que lleve a los ciudadanos, menores de edad y mayores, a considerar que las acciones son correctas o incorrectas independientemente del castigo que lleven aparejadas, por el mero hecho de estar bien o mal, de ser morales o amorales, decentes o indecentes, justas o injustas. Es momento, en definitiva, de educar ciudadanos, si tiene que ser en las aulas, sea, si tiene que ser en las casas o en la calle, sea... si tiene que ser en los medios de comunicación, bueno, ahí no sé si perder definitivamente la esperanza.
PS: Para terminar, recomiendo encarecidamente que dediquéis un minuto de vuestro tiempo a leer este reportaje que publica en el día de hoy (25 de febrero de 2.009) el diario El País y que arroja algo de luz, desde el punto de vista técnico, de cuál es la realidad penal y penitenciaria de este país y como contradice, con datos, los ecos de la polémica.
NOTA 26 de febrero: No quise hacer referencia al correcto comportamiento que, considero, han tenido los partidos políticos, al no apoyar la manifestación del fin de semana pasado en favor de la cadena perpetua. Pensé que eso podría abrir un debate que excedería del objeto de mi colaboración. Sin embargo, al grito de "Socorro, el incendio se apaga ¿hay algún pirómano en la sala?” ha acudido raudo Don Javier Arenas, (el Barack Obama de Andalucía, como él mismo se definió) para que no quepa la menor duda de que también es el campeón de la irresponsabilidad.
Iniciamos el año con una nueva colaboración que nos envía "Evaristo El Listo" para el blog de la Asociación BAL. Recuerda que si quieres colaborar con nosotros sólo tienes que enviar tu artículo a bal@asociacionbal.org
En tiempos de crisis, ciudadanos y empresarios miran hacia las administraciones públicas pidiendo que adopten las medidas oportunas para paliar esa difícil situación. Esto plantea el debate del modelo de sector público que tenemos y el que queremos.
Pero en el trasfondo de este asunto, la pregunta que surge es de mucho más calado y con mayor repercusión económica: ¿Qué grado de influencia debe tener el Sector público en la Economía?
En la zona euro la relevancia del sector público en la economía, como media, es del 45% del PIB de la eurozona.
Dentro de la Unión europea existen 3 modelos de sector público, que van a ser analizados desde el punto de vista del déficit público y del gasto público:
A) Modelo Escandinavo: Dinamarca, Suecia, Finlandia. Se caracteriza por un importante gasto social (educación, sanidad, protección de los derechos), un escaso gasto en defensa y muy bajos niveles de inmigración. El peso económico del sector público en estos países nunca está por debajo del 50% del PIB. Se alternan situaciones de equilibrio y de superávit, y nunca de déficit, por lo que las crisis económicas tienen consecuencias mucho menores en sus economías. B) Modelo Centroeuropeo: Alemania y Francia. En estos países la incidencia de la administración pública ha estado entre el 47-48% del PIB. Hay alternancias entre el déficit y el superávit, sin que se superen los criterios de convergencia. (déficit inferior del 3% y deuda pública que no supere el 60% del PIB)
C) Modelo meriodional: Portugal, España y Gracia. Para la economía de estos países el papel que juega la administración pública ronda el 40% del PIB. Concretamente en España, está entre el 39,20% - 39,75%. En esta zona, los periodos de superávit y de déficit son más marcados, estando muchas veces por encima de los límites de convergencia. A pesar el cumplimiento de las leyes de estabilidad presupuestaria, hay problemas de fiscalidad.
El endeudamiento no se debe tanto al fuerte gasto público, sino a la escasa presión fiscal. El sistema de recaudación de estos países no tiene la eficacia necesaria para mantener los niveles de gasto público necesarios para consolidar e ir mejorando el estado del bienestar.
Bueno, después de los datos expuestos, planteo un debate sobre esta cuestión:
Si hemos verificado que el modelo de los países nórdicos es el único que evita el déficit y garantiza un estado del bienestar con las mayores prestaciones posibles, ¿por qué no exportamos ese modelo al resto de países de la U.E? ¿sería viable esa implantación en la economía española? ¿qué factores lo favorecerían o lo impedirían?